LIBRO: La casa de la luna AUTOR: Amy Mckay AÑO: 2012 EDITORIAL: Planeta Internacional PÁGINAS: 379 PUNTUACIÓN: 8/10
Nueva Escocia, inicios del siglo xx. Dora Rare es la primera mujer en su familia después de cinco generaciones de hijos varones. Muy pronto Marie Babineau, la vieja partera de la zona, verá en ella signos de un don especial, y con el tiempo la muchacha irá entrando en el mundo de la anciana y de las mujeres; un mundo de embarazos no siempre deseados, remedios antiguos y oraciones, infusiones y milagros…La primera vez que Dora siente el palpitar de un recién nacido en sus brazos sabe que la fuerza de la vida la ha arrastrado sin remedio, y ya no tiene elección. De la mano de Marie aprenderá los secretos y los peligros de este oficio maravilloso. La construcción de un nuevo centro de maternidad, en el que se promete a las mujeres dar a luz sin dolor y en unas condiciones modernas e higiénicas, será un cambio para todo el mundo.
Este libro vino a mis manos por la atracción de su simple pero atrayente portada. Y no me decepcionó ni su envoltorio ni el tesoro que escondía en su interior. Me encariñé con la protagonista, Dora, por su cercanía, conocimientos y buen corazón. Me daba rabia cada vez que en algún episodio o escena, sufría o la hacían de menos. El estilo en el que está escrito es sencillo y aunque al principio por la gran cantidad de nombres y lugares que nos lanza de pronto la escritora, se hace lioso, poco a poco va siendo una lectura ligera en la que se va avanzando de buena gana.
Las hierbas, los " inventos de la abuela" y todo tipo de ungüentos, tienen cabida en esta historia en la que no sólo se lee, sino que también se aprenden cosas y curiosidades prácticas. He doblado la esquinita de un montón de páginas en este libro, por interesantes, pero como no era plan de reseñar aquí todas, e escogido unas pocas.
Os dejo el book tráiler, porque en este libro sobran las palabras, es mejor adentrarse en él, ciegamente, para ver su luz.
Cogió el pequeño ataúd , lo ató con un pedazo de cuerda y lo bajó a la oscura tumba[...]-Tienes que darle un nombre. Dilo una vez para que sepa que ha nacido.
No tiene sentido depositar mis sueños en estos huesos. Nada impedirá que este viejo cuerpo vaya al hoyo. El tiempo tiene sus designios y, sanseacabó.